lunes, 14 de mayo de 2018

Eso tan complicado de reeditar Bruguera


Hace unas semanas Penguin Random House anunció su intención de empezar a reeditar el catálogo de Bruguera. En Canino me pidieron un artículo con una lista de personajes poco evidentes que podría ser interesante reeditar. En mi cabeza le di vueltas también a todo lo que rodea a estas posibles reediciones (para mí son “posibles” hasta que no las vea), pero ese artículo no era el lugar para ponerme denso y desparramar mis reflexiones.

Empiezo admitiendo que me puede el pesimismo. Los pocos anuncios que han hecho me dan a entender que todo se va a limitar a reediciones de aquellos tomos de RBA que se distribuyeron en los quioscos. Tendría todo el sentido del mundo. Un gran grupo como Penguin no se puede permitir que otra editorial vuelva a tener parte de su material.

Me preocupan las dificultades que conlleva recuperar estas colecciones. Son series pensadas para un público diferente al actual, pensadas para un formato (la revista) que ni existe ni volverá con fuerza jamás. Tienen con contexto histórico, cultural, social… muy alejado del nuestro. La tecnología, las referencias culturales, los elementos costumbristas… Todo es diferente. ¿Para un niño va a tener sentido que Zipi y Zape quieran una bicicleta antes que un móvil? Incluso los valores de la sociedad han evolucionado. Ahora mismo los chistes sobre un matrimonio en el que los dos no se soportan suenan anacrónicos, por mucho que tuviesen sentido en una sociedad en la que el divorcio era ilegal. O al menos eso es lo que pienso yo, porque luego parece que los chistes de Jorge Cremades triunfan de manera inexplicable.

Precisamente si la sociedad ha podido evolucionar es por el fin de la censura. Todos estos cómics tenían que cumplir unas normas morales para poder ser publicados. No es sólo que en España no se pudiesen hacer cómics para adultos, es que tampoco había libertad para hacer cómics para niños. Un autor no podía expresarse en sus historietas con la misma naturalidad con la que hablaba con sus propios hijos. Esta falta de libertad les impedía contar ciertas cosas de ciertas maneras, les obligaba a ser precavidos y no arriesgarse. Les impedía tener la garra que un autor de cómics de otro país tenía o la que los autores españoles pueden tener actualmente.

Si el Estado le prohibía expresarse con libertad, la editorial también limitaba a los autores en el apartado gráfico. En Bruguera los cómics tenían que tener una claridad narrativa absoluta y una altísima densidad de viñetas. Es decir, que en las revistas sólo se publicaban páginas con el mayor número posible de viñetas rectangulares dispuestas en hileras horizontales, sin posibilidad de alguna experimentación visual. Esto no ocurrió durante toda la vida de la editorial, sino aproximadamente hasta la llegada de la democracia, con la sustitución (no relacionada) de cargos de responsabilidad en la editorial, pero el grueso del material de Bruguera pertenece a esa primera etapa.

Y digo todo esto sin contar con la verdadera gran dificultad: la falta de materiales originales. Un gran porcentaje de las páginas se ha destruido, perdido o deteriorado. La visión cortoplacista de Bruguera no le daba la importancia que tenían a estas páginas, y ya no es que no se las devolviesen a los autores (imagino que para evitar que las volviese a publicar la competencia), es que las llegaban a destruir o guardar de cualquier manera. Si se quiere reeditar estas historietas, hay que partir por tanto de las revistas en las que se publicaron, que tampoco son fáciles de localizar. Habría dos posibilidades de restauración: o se recupera la línea y el color para que tengan la calidad de impresión de cualquier cómic actual (como Don Talarico o el Pulgarcito de Jordi Coll, o el Space Masters de Ferran Delgado), o se hacen escaneados de mucha calidad para reproducidos tal y como fueron impresos originalmente (como el Popeye y los tomos de Steve Ditko de Fantagraphics).


Una última dificultad: hay que recordar que en su momento estos cómics se consideraban material de usar y tirar. No lo digo para diferenciar las historietas de Bruguera de los cómics de superhéroes, las historietas francesas o los mangas. En todos estos casos la visión que se tenía del cómic era parecida. A lo que me refiero es que los criterios artísticos con los que hay que valorar estas obras son las del arte popular. Porque arte hay, incluso en un autor como Manuel Vázquez. Recordemos: un dibujante moroso, estafador, perezoso, que hacía lo posible por maximizar el beneficio a cambio de un mínimo esfuerzo… y al que consideramos un genio del cómic. Arte hay, insisto, pero es un arte diferente. Un arte pop, de masas, para un gran público.

Me pongo negativo, aunque desearía poder ver estas reediciones. Los cómics de Bruguera son los que han educado a los autores de cómics que leemos ahora, o al menos a los de cierta edad. Y al mismo tiempo, el contexto histórico de estos cómics (el que he puesto como contra antes) es también uno de sus puntos fuertes. Sus autores reflejaban la España de la época desde la naturalidad, desde lo cotidiano. Era un testimonio de la realidad del país desde el punto de vista de los trabajadores, no desde el punto de vista institucional o intelectual. A pesar de la censura, en sus páginas calaban también los sentimientos y frustraciones del momento.

No es la primera vez que se va a reeditar cómics de Bruguera, y por eso también recomiendo precaución. Pienso en el tomo de La gorda de las galaxias o el de Topolino, el último héroe, dos tomos que no funcionaron entre los lectores. Ediciones B tiene que definir al público al que quiere dirigirse y enfocar el material en función de ese público. Para elegir esas historietas hay muchos factores que tener en cuenta. Por ejemplo, se debería dar prioridad a los cómics de autores que estén vivos o en activo, tanto como recompensa por su trabajo como por la ayuda que pueden dar ellos para hacer promoción. Habría que pensar en aquellos cómics cuya restauración sea más sencilla, y en los que su contenido pueda conectar mejor con el lector actual. Y por supuesto, aquellos que tuvieron mayor impacto en la sociedad, aquellos que arrastraron a masas de lectores a los quioscos y a las tiendas de segunda mano. En cualquier caso, la nostalgia será una ayuda para poder promocionar estos cómics, pero no debería ser la justificación cuando se elija lo que se va a reeditar.

Hay motivos para ser optimistas. El nuevo enfoque de Edicones B a la hora de enfrentarse al material de Bruguera es muy diferente al de los años anteriores, en los que habrían sido imposibles el libro del TBO de Antoni Guiral, los integrales del 13, rúe del Percebe o Rompetechos, o la restauración de Pulgarcito. Quiero decir, Ediciones B ha planteado alternativas a sus formatos tradicionales con las que está intentando acercarse a los hábitos de consumo y lectura de los lectores actuales. Ediciones B ha demostrado voluntad de hacer algo diferente, y bajo el ala de Penguin es posible que tenga los medios para hacerlo. En ese sentido, es el mejor momento para plantearse estas reediciones.

Hablo mucho sobre recuperar el catálogo de Bruguera, pero Ediciones B tiene que plantearse también dos objetivos paralelos. Por un lado, continuar estas series, personajes y estilo en los casos y de la manera que sea posible. Sería interesante descubrir si estos personajes tienen sentido en las estanterías actuales. Y por el otro, desarrollar un catálogo original, alejado de Bruguera y su estilo, nuevos autores con ideas innovadoras que puedan crear una nueva forma de entender el cómic popular.

En cualquier caso, el tiempo juega en contra de la recuperación del catálogo de Bruguera. Cuanto más tarde se haga, menos lectores tendrán algún interés en leerlo y el material será más difícil de encontrar y restaurar. Es una carga tener que recuperar este catálogo, pero es precisamente la carga que muchas otras editoriales desearían llevar a cuestas. Es ahora o nunca.

martes, 27 de febrero de 2018

Mondo hueso (Yordi)


Hace un año estaba en la terraza de una cafetería de Puerto de Sagunto hablando con Yordi después de una charla en SPLASH Sagunt. Mientras me enseñaba sus cuadernos de dibujos (que me parecen una joya), me explicó que llevaba un tiempo con la idea de dibujar un recopilatorio de chistes de calaveras. La calavera y los esqueletos en general son una imagen que le lleva obsesionando desde hace años, como se ve en aquel Almendrado de limón de 2013 y en algunos chistes de Bababanga. Y después de todo este tiempo, por fin ha cumplido ese objetivo.

Cuando yo leo Mondo hueso veo a Yordi tal y como le conozco. Mitad payaso, mitad poeta. Visualmente se ha apoyado en un único recurso gráfico (el esqueleto) para darle unidad al libro, pero en los temas y los recursos su repertorio es muy amplio. En una página la reflexión del chiste puede ser introspectiva y amarga, mientras que en la siguiente se lanza una observación ligera. Hay humor negro, humor absurdo, algo de poesía, burla con las redes sociales, también conciencia social, y no falta ni el imprescindible chiste de náufragos.


Si tuviese que comparar estos chistes con los de otros autores, por desconocimiento yo me iría a la referencia más obvia, al humor negro de Charles Addams, pero como conozco a Yordi me imagino que en este libro también hay influencias de Gary Larson, de Oski, de Tono... Es algo que es complicado en esta época, encontrar a un dibujante de chistes de una viñeta al que le apasione este género y se note en su trabajo que conoce a sus autores más destacados. De hecho, la pasión de Yordi se aprecia en la reflexión que me hizo una vez sobre estos humoristas: rellenaban los huecos de maquetación de las revistas y los periódicos, en contraste con el espacio preferente de los cómicos de los escenarios y las películas. Ya apenas quedan huecos en las revistas (apenas quedan revistas, vaya), y este tipo de expresión tiene que encontrar otras vías. Recopilatorios centrados en un tema, como este.

Choca que una imagen tan fúnebre como la calavera se haya utilizado con tanto colorido dentro de este libro. Como comenta Nicolás, el creador de la Gorda de las Galaxias, quizás es porque en realidad estos chistes no hablan sobre la muerte, sino sobre la vida y el amor. Porque hablan sobre lo bonito de no ser todavía una calavera.

lunes, 19 de febrero de 2018

Un año con @FechasdeComic

Hace un año por estas fechas creé la cuenta de Twitter @FechasdeComic. Mi objetivo era abrir una cuenta en la que fuese recogiendo día a día las fechas destacadas que estuviesen relacionadas con el mundo del cómic. Hacerlo me iba quitando más tiempo del que me esperaba, así que me puse una fecha límite: la cuenta estaría activa sólo un año. Y ese año ya ha pasado, así que he decidido "cerrarla". Es decir, dejarla inactiva.

Antes de seguir, me disculpo por todas las erratas que ha habido en este tiempo, las ausencias, los años de más o menos que he puesto, etcétera. Decir que el primer número de El Eternauta se publicó en 1957 es un error (Mauro Entrialgo fue el primero en corregirme), también sumarle un año a la edad de Joann Sfar, pero mostrar a Peter David como dibujante parece propio de alguien al que los cómics no le importan en absoluto. Y estos son sólo los errores que recuerdo ahora, prefiero no hacer un repaso en serio.



Todo comenzó cuando...

Empecé esta idea sin una intención muy clara. En un primer momento pensé que todo esto podía servir para editar un fanzine-calendario, por poner un ejemplo, pero la idea no me convencía del todo. Una de las pegas que veía era que en varias ocasiones en un mismo día han coincidido más de dos sucesos igual de importantes. Tal como yo lo veo, lo ideal es poder explicar como mucho uno o dos acontecimientos en la misma celda de un calendario, pero cuando se juntaban cuatro me parecían demasiados.

Otra pega era que sólo me interesaban las fechas exactas, lo que significaba que (en mi opinión) no podía incluir las fechas de publicación de muchos cómics, porque en la mayoría de casos son cálculos y aproximaciones. Por ejemplo, por lo que estuve viendo, se puede calcular en qué mes debió de salir un cómic de superhéroes a los quioscos (unos meses antes de la fecha que aparece en la portada), pero no el día exacto. O al menos, yo no he sabido encontrar esa información. He podido encontrar en Tebeosfera fechas bastante fiables sobre cómics españoles, pero no he sabido encontrar otras que me convenciesen para la publicación de muchos cómics americanos.

Es decir, que al final decidí que debía centrarme en fechas de cumpleaños y muertes, y de otros sucesos parecidos que hubiesen aparecido en prensa. Entre las fechas de nacimiento y muerte, preferí quedarme sólo con las de nacimiento, para evitar que los autores muertos apareciesen dos veces y los vivos una. Lo cual también es un problema, porque también hay gente que querría haber destacado de la cual se conoce la fecha de muerte, pero no su nacimiento. Otro problema es que no es tan sencillo encontrar el cumpleaños de todos los autores que me gustaría...

El contenido de cada tweet sería sencillo: nombre, edad o aniversario, y tres obras destacadas (cada tweet sólo puede tener como máximo tres imágenes). En algún caso sacar tres obras era un sufrimiento, y en otros lo era tener que escoger sólo tres. Y yo creo que, por desgracia, se nota en qué casos conocía más la obra del autor y en qué casos no. Intenté elegir obras y autores de todo tipo, de todos los países posibles, quería que fuese la representación más fiel de la realidad, pero dedicada especialmente a los gustos del público español.

El making of


Los 20 tweets más vistos

Recojo la actividad de los tweets a fecha del 17 de febrero según los datos de las estadísticas de Twitter.

Tweet
Impresiones
Fecha
Hoy cumple 88 años la dibujante Marie Severin. #Hulk
#NotBrandEchh #KullElConquistador
1 406 637
21-ago
Hoy se cumplen 56 años de la publicación de la primera
página de 13, rúe de Percebe.
89 586
06-mar
Un 20 de diciembre como hoy, en 1948, la revista Time
reprodujo la siguiente foto. En plena histeria contra los
cómics, se organizaron varias quemas públicas como ésta.
39 57120-dic
#TalDíacomoHoy hace 60 años se publicó la primera entrega
de El Eternauta.
37 87204-sep
Hoy cumple 80 años la dibujante Purita Campos.
#EstherYSuMundo #PattysWorld
35 47118-ago
Hoy cumple 58 años la dibujante Ana Miralles. #Djinn
#EvaMedusa #Muraqqa
32 97216-dic
Hoy cumple 78 años Jan, el creador de personajes como
#Superlopez #Pulgarcito #DonTalarico
32 56713-mar
#TalDíaComoHoy hace 95 años nació el dibujante Josep Coll
(1923-1984), uno de los autores más populares de la revista
#TBO
23 80808-feb
Hoy cumple 95 años el guionista Stan Lee. #Spiderman
#JustImaginStanLee #EstelaPlateada
23 63328-dic
Hoy se cumplen 60 años desde la publicación de la primera
página de Mortadelo y Filemón.
17 78620-ene
Hoy se cumplen 33 años de la publicación de la primera
entrega de Dragon Ball.
14 94720-nov
Hoy cumple 40 años el atentado de Alianza Apostólica
Anticomunista contra la revista El Papus.
11 47620-sep
#TalDíaComoHoy hace 94 años nació el dibujante belga
André Franquin (1924-1997), creador de #TomásElGafe,
#Marsupilami y las #IdeasNegras
10 80403-ene
Hoy cumple 61 años el dibujante Max. #Bardín #PeterPank
#Gustavo
10 06217-sep
Hoy cumple 46 años el dibujante Joann Sfar.
#ElGatoDelRabino #PequeñoVampiro #ElPrincipito
9 96028-ago
#TalDíaComoHoy hace 89 años se publicó la primera
página de Tintín en el suplemento Le Petit Vingtième.
9 88110-ene
Hoy Francisco Ibáñez cumple 81 años. ¡Felicidades!
#MortadeloyFilemon #Rompetechos #13rúedePercebe
8 07115-mar
#TalDiaComoHoy hace 91 años nació el guionista René
Goscinny.
#Astérix #Iznogud #ElPequeñoNicolás
7 67414-ago
#TalDíaComoHoy hace 104 años nació el dibujante
Ambrós. #ElCapitánTrueno #ElCorsarioDeHierro
7 34131-ago
Hoy cumple 54 años el dibujante Gosho Aoyama.
#DetectiveConan #Yaiba #ElBateMágico
6 83821-jun


Mis interpretaciones

Una de las cosas que más me choca del mundo del cómic (y de la cultura en general) es la desconexión que veo entre crítica y público. Por un lado la entiendo, pero me gustaría que hubiese más equilibrio. Entiendo que los críticos manejan conocimientos más especializados a la hora de opinar y que cada crítico en particular tiene sus filias y fobias particulares. También creo que es normal que el crítico y el divulgador, ya que tienen más visibilidad, asuman la responsabilidad de recomendar productos que puedan pasar desapercibidos, aunque no sean los que encajen con el gusto mayoritario. Y, por supuesto, comprendo que las opiniones de los críticos y divulgadores dependen de alguna manera de las novedades que sacan las editoriales mes a mes (por ejemplo, un cómic de los 80 del que hasta 2016 no se hablaba nada resulta ser una obra maestra imprescindible cuando se reedita en 2017).

Digo que me choca esta desconexión porque cuando leo medios, webs, blogs, cuentas de Twitter y Facebook, podcasts, etcétera, tengo la sensación de que se da mucha visibilidad a cómics y autores que creo que no despiertan tanto interés entre el público. Para alguno será una verdad de Perogrullo: creo que la presencia del cómic en internet y otros medios no es un reflejo del gusto de los lectores, sino un intento de forzar a los lectores a adquirir el gusto por los cómics a los que se les está haciendo promoción.

La cuenta de @FechasdeComic ha acabado funcionando en ese sentido como un concurso de popularidad. Al menos a mí me ha tranquilizado. He visto cómo autores y cómics apenas mencionados en medios especializados o por críticos de referencia han recibido una gran cantidad de retweets y likes. Al mismo tiempo, otros a los que se les da más espacio han recibido pruebas de cariño más modestas, especialmente de parte de autores o críticos cercanos.

Esto no quiere decir que el trabajo de los autores con menos retweets sea inferior. Hablo únicamente de visibilidad. Una de mis debilidades, Jason, no ha tenido muchas interacciones precisamente, pero no creo que eso signifique que sus cómics sean inferiores a los de otros autores.

Tampoco significa que esta cuenta de Twitter sea un medidor infalible. Un ejemplo de sus carencias en este sentido es que los tweets han ido ganando en actividad a medida que la cuenta iba acumulando seguidores. Los tweets de los últimos meses han sido vistos por lo general por más lectores que los tweets de los primeros meses. También me parece evidente que los autores de más edad hayan recibido más interacciones que los autores jóvenes.

Por otra parte, hay casos de autores muy conocidos (como Francisco Ibáñez o Jack Kirby) que han tenido pocas interacciones en esta cuenta porque han sido aniversarios que han aparecido en muchas cuentas de Twitter al mismo tiempo. En otros casos, algunos cumpleaños han tenido también bastante repercusión, pero ha venido más de amistades y compañeros de profesión que desde los aficionados.

Me comentaba un amigo que a él las fechas que le gustaban eran todas las que no fuesen cumpleaños. Vistos los 20 tweets con más interacciones, se ve que no es el único. Y ya me gustaría haber encontrado más fechas de este estilo.

De todos modos, lo que sí me ha sorprendido ha sido la presencia de mujeres entre los tweets más destacados. Viendo los premios, las nominaciones, los porcentajes de autores y autoras en las novedades editoriales, su presencia en los medios especializados... nadie se hubiese imaginado que Marie Severin, Ana Miralles y Purita Campos estarían entre las autoras más destacadas. Mi interpretación es que su visibilidad en esta cuenta de Twitter ha funcionado como compensación del desinterés que existe en los medios especializados a la hora de hablar de autoras con su perfil artístico. Creo que se ha juntado el cariño por su trabajo con un sentimiento de compromiso a la hora de darles visibilidad.

Otro aspecto que me ha chocado es la juventud de los autores de cómic japoneses (y también de Bastien Vives). Cuando Osamu Tezuka crea su primer gran éxito, Astroboy, tiene sólo 24 años. Akira Toriyama crea Dragon Ball con 29 años. Katsuhiro Ōtomo se saca de la manga Akira con 28. Rumiko Takahashi tiene 30 años cuando publica la primera entrega de Ranma 1/2. Naoko Takeuchi comienza Sailor Moon con 25 años. Entre los mangas más recientes, Eiichirō OdaHajime Isayama han creado One Piece y Ataque a los titanes con 22 y 23 años respectivamente. Es cierto que la mayoría de autores de cómic occidentales suelen empezar a trabajar a esta edad, pero no es habitual que consigan el mismo éxito mediático a nivel mundial ni que empiecen a trabajar con proyectos personales.

Por último, me ha ilusionado ver a familiares de Josep Coll retuiteando el tweet de su aniversario de hace unas semanas.


Información de los seguidores

La cuenta se ha quedado a día de hoy con alrededor de 400 seguidores. Por lo que dice la web de estadísticas de Twitter, el principal interés de estos seguidores es "Comedia (Películas y televisión)" (83 %) y "Noticias sobre películas e información general" (77 %). El porcentaje por género es de 77 % de hombres y 23 % mujeres. La edad de estos seguidores se encuentra principalmente entre los 35 y 44 años (46 %) y entre los 25 y 34 años (16 %). Por países, los seguidores son principalmente españoles (76 %) y mexicanos (5 %), y dentro de España principalmente son de la Comunidad de Madrid (12 %) y Cataluña (11 %).

Los datos de la audiencia orgánica (es decir, de los usuarios de Twitter que han llegado a interaccionar con los tweets de esta cuenta, sean seguidores o no) son bastante parecidos. En este caso, el porcentaje de hombres es de un 86 % y el de mujeres, de un 14 %. La principal franja de edad es la de 18 a 24 años (46 %) seguida de la de los 35 a 44 (22 %).


Una despedida

Con esta cuenta de Twitter nunca hubo más intención que la de ir sacando los tweets al día. Ni siquiera este artículo estaba planeado. Como mucho, he querido ayudar a dar a conocer todos los autores y obras posibles durante este año, a mostrar toda la variedad de cómics que existe y, si es que es posible, animar a la gente a acercarse a este medio. Espero que nadie se disguste por el cierre de la cuenta. ¡Gracias por todo!

jueves, 8 de febrero de 2018

Los mercenarios (Carrillo)

EDT, tomo cartoné 264 págs.
Blanco y negro, 15 €

Me llama la atención que Carrillo recuerde estas historietas como un tebeo ligero de aventuras. En realidad estoy de acuerdo en que en el fondo lo es, pero hay algo más que podría darle una lectura más compleja. La acción transcurre en Batavia, Indonesia, antes de la Segunda Guerra Mundial. La empresa mercante Ruysdaal, de origen holandés, recibe tantos ataques piratas que la hija de su presidente, Guillermina Van Deer, toma la decisión de contratar mercenarios para que les protejan. De este modo, un ejército a sueldo de hongkoneses liderados por el americano Tom Rowe y el espía japonés Tuang-Fu deben involucrarse en diferentes misiones y aventuras que van poniéndoles a prueba.

Digo que le veo el intento de dar una lectura más compleja porque los protagonistas de este cómic son lo que dice el mismo título: mercenarios. Pistoleros a sueldo a las órdenes de intereses privados. Al propio Tom Rowe sólo le interesa el dinero, y ni él ni sus hombres tienen problemas morales a la hora de matar o dejar morir a quienes se les enfrenten. O al menos, así es al principio de la colección. Con el paso de los capítulos, los personajes se suavizan (¿o se matizan?), y poco a poco se ven más las costuras de aventurilla pulp, con planes demasiado elaborados para matar al héroe y réplicas ingeniosas siempre a punto.

El paso del tiempo ha perjudicado a estos guiones, tanto en lo social (aunque ayuda que no quede claro si el racismo y machismo son un reflejo de la época en la que se ambientan o de cuando fueron producidas) como en los peligros y las propias aventuras, pero no en un dibujo que sigue siendo espectacular, y cuya mayor virtud creo que es la creación de ambientes. Mi debilidad particular, el capítulo que veo más redondo, es el que juega con "hacer fintas", fingir debilidad para poder dar un ataque definitivo al contrario. Primero Tuang-Fu explica el truco jugando al ajedrez. A continuación, como una coincidencia, la estrategia es repetida por el barón Alí-Far primero y Tom Rowe a continuación en un par de batallas navales. Ese capítulo me parece prácticamente perfecto.

martes, 6 de febrero de 2018

El capital: el manga (Karl Marx, Kosuke Maruo y varios)


La editorial japonesa East Press inauguró en el año 2007 una colección titulada Manga de Dokuha con la idea de adaptar al cómic grandes clásicos de la literatura, especialmente la occidental. Así, los lectores jóvenes podrían tener un primer contacto con obras importantes de narrativa o filosofía que podrían ser áridos, imagino, leídos desde una sociedad con una cultura tan diferente. No hay una elevada intención autoral detrás. Por lo que he entendido, el editor de la colección, Kosuke Maruo, elige los títulos e indica cómo debe hacerse cada adaptación, mientras que el dibujo corre a cargo de un equipo anónimo.

Se puede discutir desde un punto filosófico (o económico) si las ideas de Marx y Engels son más o menos correctas, si explican el funcionamiento de nuestra sociedad o si más bien llevan a confusión, pero lo que no se puede discutir es que ésta es una adaptación interesante. En vez de utilizar literalmente el texto original, los autores describen la creación de una empresa capitalista y cómo ésta acaba en su inevitable crisis. De este modo se consigue que la lectura nos interese porque empatizamos con unos personajes con sentimientos y motivaciones. Por otro lado, a lo largo de la historia de esta empresa también se explican de una manera amena conceptos e ideas sobre el capitalismo.

El capital: el manga es una rareza por la fusión de conceptos que parecen alejados entre sí. Oriente y occidente. El cómic y la literatura. La ficción y el ensayo. La evasión (a la que por error se suele asociar el cómic en general, y el manga en particular) y el compromiso político. Y lo más me sorprende es que el invento funciona perfectamente.

jueves, 1 de febrero de 2018

El tranvía azul (Víctor Mora)

Ediciones B. 512 páginas, tomo rústica.

Víctor Mora continúa sus memorias noveladas con esta entrega, que, si lo he buscado bien en internet, debió de ser la tercera en publicarse pero la segunda en el orden de lectura. Me extrañó en el anterior tomo que Mora decidiese cambiar los nombres de los personajes, pero es algo que aquí entiendo mejor. En un principio pensé que era para darse más libertad creativa, pero ahora me doy cuenta de algo más obvio: sus personajes hablan con franqueza de muchos temas, y también de política, retratándose tal y como son, o tal y como el autor los recuerda. De ahí que sea un buen gesto guardar cierta intimidad para algunas personas.

Tengo que empezar aclarando eso porque la novela arranca en la Editorial Cabot, que publica la famosa revista de historietas Las mil y una (risas). La editorial la dirige con mano firme la señorita Cabot, alias «la Momia», y el dibujante más popular es Salomero, autor de Sinforoso Bombín, mayordomo de postín, mientras que Lluís Martí escribe el cuadernillo superventas de El Capitán Espacio. No sé qué daría yo por haber leído en lugar de estos nombres los de Editorial Bruguera, Pulgarcito, Rafael González, Vázquez y El Capitán Trueno, sobre todo porque el resto de autores de la editorial con los que hace amistad Martí soy incapaz de identificarlos con los autores de Bruguera correspondientes.

El libro se ambienta en los 50, cuando al autor le quedaba poco para cumplir 30 años. Sabemos que fue por la mediación de Armonía como Mora decidió implicarse en la lucha clandestina antifranquista, del mismo modo que en la novela Lluís Martí entra en el PSUC gracias a Edenia, que no es una secretaria de la Editorial Cabot sino una antigua amiga de la infancia. Martí empieza así a ayudar a difundir textos comunistas, ya sea guardándolos, repartiéndolos o incluso traduciéndolos, o aprovecha los viajes que tiene que hacer a Francia por encargo de la editorial para pasar información a través de la frontera. En las tertulias con sus compañeros de Partido, Martí aprende poco a poco las bases de la teoría marxista, a la que admira pero al mismo tiempo no puede evitar encontrarle flaquezas. Más aún en 1956, cuando estalló la revolución en Hungría contra la dictadura soviética, un conflicto que el régimen franquista aprovechó hipócritamente a su favor.

Esta actividad clandestina lleva finalmente a Martí y a Edenia a la cárcel. La segunda parte de la novela, completamente ambientada en este escenario, contiene una descripción áspera y llena de detalles sobre este lugar: la incomunicación, las torturas policiales, y peor aún, cómo para la policía todos estos procesos eran simples trámites burocráticos. Pero aún así, incluso dentro de la prisión, y poco después de vuelta en libertad, la lucha antifranquista continúa en pie.

A lo largo de la novela Martí también tiene que aclarar sus ideas románticas, decidirse entre el amor de Edenia o el de Flora, una colaboradora literaria de la editorial que viene de una familia bien y afín a la dictadura. Los detalles y comentarios sobre estas dos relaciones paralelas son tan creíbles (como el miedo de Flora a que los antifascistas quieran matarla, reflejado en el simbolismo que cree ver en los gatos), que casi tengo la sensación de estar leyendo una confesión. Vuelvo a pensar en por qué Víctor Mora decidió cambiar los nombres de los personajes, en que tal vez fuese para poder alejarse de los hechos reales. Me resultaría muy incómodo estar leyendo algo verídico, tan sincero.

Estuve más o menos satisfecho con Los plátanos de Barcelona, un libro interesante pero que me pareció un batiburrillo mal ordenado de sucesos. Con este libro tengo que dar totalmente la razón a Mora cuando dice que consiguió «decir cosas importantes y lograr al mismo tiempo una buena novela». Lo estuve pensando durante la mayor parte del libro: ¿cómo no han hecho una película o una serie de televisión a partir de este material?

lunes, 29 de enero de 2018

Los plátanos de Barcelona (Víctor Mora)

Ediciones B. 320 páginas, tomo rústica

En este país necesitamos que se publique una biografía de Víctor Mora. Tenemos en primer lugar a un guionista fundamental en la historia del cómic español, que triunfó en el ámbito más comercial con el Capitán Trueno y sus imitaciones, pero que también experimentó con éxito con otro tipo de cómic menos convencional. Y tenemos, en segundo lugar, a un escritor que se comprometió en la lucha contra el franquismo a pesar de la cárcel y la persecución.

Mientras tanto, podemos intentar acercarnos a la vida de este autor a través de pequeños rodeos. Por ejemplo, con los fragmentos de su diario personal, Diario de a bordo (sin navegar y a punto de naufragar), y con las entregas de su Trilogía de la Posguerra: Los plátanos de Barcelona (1966), El tranvía azul (1985) y París flash-back (1978). En estos tres libros, Víctor Mora presentó una versión novelada de sus experiencias personales modificando datos y nombres propios, empezando por el suyo propio, el protagonista Lluís Martí.

El punto fuerte de Los plátanos de Barcelona me temo que no está en su estructura. A través del libro acompañamos a Lluís Martí, un niño/adolescente con la cabeza llena de tebeos (quiere dibujar cómics y le apasiona Milton Caniff), que recorre Barcelona en busca de alguien que le dé la inalcanzable cantidad de 40 pesetas para saldar una deuda. Con este viaje va visitando a todos sus conocidos, y con cada uno de ellos Martí hace repaso de su vida y de cómo les conoció. La idea de contar el libro así es buena, pero me temo que se acaba haciendo pesado.

Lo que hace que este libro sea tan interesante es que se trata de un testimonio de la España menos conocida, la de la inmediata posguerra. En aquellos primeros años no sólo hubo pobreza, sino también revanchismo y represión a la hora de intentar volver a poner en pie al país. La narración de Víctor Mora contiene una buena cantidad de ejemplos de la propaganda pro régimen y su antisemitismo, del colaboracionismo de la Iglesia, de la persecución contra el idioma catalán, y del contraste entre la prepotencia de los partidarios del bando sublevado y los cuchicheos inseguros de los demócratas. Me quedo especialmente con las anécdotas del niño Lenín, rebautizado a la fuerza por las monjas como Carlos Adolfo (en homenaje a Carlos I y a Adolf Hitler), que cuenta a Lluís y a otros niños sus experiencias en el orfanato de Paracuellos. Viendo las fechas de publicación, es fácil imaginar que Carlos Giménez debió de contarle en persona sus experiencias a Víctor Mora mucho antes de decidirse a adaptarlas al cómic.